Vamos a hablar del primer Museo de la Ciencia en España.
Un centro de tecnología e innovación pionero en Europa que acabó destruido por las tropas de Napoleón.
Esta es la fascinante historia del Real Gabinete de Máquinas.
A finales del siglo XVIII, en plena Ilustración el rey Carlos III y su primer ministro, el conde de Floridablanca, buscaron dar un gran impulso científico a España. Para liderarlo, enviaron a Paris a Agustín de Betancourt, un brillante ingeniero canario. Su misión (casi espionaje industrial, diríamos hoy), fue recorrer Europa estudiando y reproduciendo las máquinas más avanzadas de la época para reunir una colección que, el 1 de abril de 1792 abrió sus puertas en el Casón del Buen Retiro —un edificio del siglo XVII que originalmente fue salón de bailes de Felipe IV—
La colección, el Real Gabinete de Máquinas, era alucinante: albergaba 270 maquetas tridimensionales hechas en maderas nobles y metales, 359 planos y 99 memorias técnicas. Incluía máquinas de vapor de James Watt, grúas, puentes y complejos sistemas de canales. El propio rey Carlos IV lo visitaba con frecuencia.
En 1802, este gabinete se convirtió en la primera Escuela de Ingenieros de Caminos y Canales de España. Pero la gloria duró poco. Con la invasión napoleónica y la Guerra de la Independencia (1808-1814), los franceses usaron el recinto como cuartel. Las instalaciones quedaron arrasadas y la valiosísima colección de maquetas fue destruida y dispersada.
El Casón estuvo a punto de ser demolido tras la contienda. Se salvó a duras penas y hoy forma parte del Museo del Prado.
Comentarios
Publicar un comentario