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Pablo Martínez Segura (17 de enero de 2026).
Ateneo de Madrid. Secciones de Farmacia, de Ciencias Históricas y de Ciencias de la Salud.
Ciclo Edificios emblemáticos en el Camino de Santiago y sus vinculaciones (IIª sesión).
Introducción
Modestamente, voy a abordar un aspecto muy concreto, la relación entre dos ciudades emblemáticas del Camino: Puy-en-Velay, en el Alto Loria, y Estella, en Navarra. No soy ningún experto, pero hay una razón sentimental. Siendo estudiante de Historia en la Universidad Complutense, en 1981, con ocasión de 900 aniversario de Fuero de Estella, conseguí que me admitieran presentar una comunicación en la IIª Semana de las Merindades, que bajo el lema “Navarra, ayer, hoy y mañana” se iba a celebrar en Estella del 1 al 10 de mayo. Era mi primera investigación histórica y literalmente “me vine arriba”. Consulté toda la bibliografía que encontré, me desplace desde Madrid en dos ocasiones a Navarra para acceder al Archivo Histórico de la Cámara de Comptos, que percibí como un templo civil, donde pude consultar y fotocopiar varios manuscritos sobre oficios y fuegos (hogares) del siglo XIII, y concluí un trabajo de 63 páginas que titulé “La fundación de la ciudad de Estella (estudio histórico)” (1). No se ha publicado, pero un ejemplar mecanografiado de este se encuentra depositado y accesible para consulta en la Biblioteca Local de Estella, con la signatura D-E 946.016"10" MAR. La IIª Semana de las Merindades tampoco se celebró. Una semana antes había sido suspendida por orden del gobernador civil Jaime Ignacio del Burgo Tajadura, por considerar que podía alterar el orden público. El semanario local “La Merindad Estellesa” (2), publicó la noticia y un breve resumen del trabajo en dos páginas. El sabor de aquella experiencia, no lo puedo negar, fue de frustración que lógicamente he superado con creces después de 44 años.
En 2024 tuve el honor de participar en el ciclo de este Ateneo -Hospitales de peregrinos en el Camino de Santiago-, con una aportación titulada “Heterodoxia, sincretismo y curación en el Camino de Santiago” (3). Me resultó muy enriquecedor, especialmente por la ocasión de haber podido compartir mesa con el Profesor Rogelio Blanco, uno de los directores generales del Libro más fructíferos de este país. Cuando en noviembre pasado, Daniel Pacheco, alma de esta Sección de Farmacia del Ateneo de Madrid, me apuntó la oportunidad de intervenir en la segunda parte del ciclo -Edificios emblemáticos en el Camino de Santiago y sus vinculaciones- acepté encantado y agradecido. Inmediatamente recordé aquella experiencia sobre Estella y el Camino de Santiago en la que había trabajado en 1981. Muy tangencialmente, en aquella ocasión, me había hecho eco de las investigaciones de Pedro María Gutiérrez de Eraso (+ 1976), secretario de la Sociedad de los Amigos del Camino de Santiago y de la Semana de Estudios Medievales de la ciudad de Ega, sobre la relación entre las ciudades de Le Puy en Velay y Estella con amplios reflejos en su toponimia y su arquitectura. Me pareció apropiado profundizar un poco más, aunque fuera de manera liviana, y así se lo expuse a la Comisión Organizadora de este ciclo, que, afortunadamente para mí, aceptó la propuesta. Ahora llega el examen definitivo, ver que les parece a Vds. Ahí voy.
Perspectiva histórica
Referirse al Camino de Santiago desde una perspectiva histórica implica, por una parte, la escasa verosimilitud de los datos aportados sobre la predicación del Apóstol en la Península Ibérica o del traslado de su cadáver desde Jerusalén a Galicia a mediados del siglo I. Pero, por otra, el hecho de que el cuerpo de Santiago el Mayor sea o no el descubierto en Compostela en el siglo IX carece importancia en nuestro tiempo. Así lo apunta José Luis Martín, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Salamanca, lo que interesa, subraya, “es que los hombres de la Edad Media lo creyeron así y actuaron en consecuencia y el historiador debe explicar por qué se «inventó» y difundió el culto a Santiago y conocer sus efectos” (4).
El propio Marcelino Menéndez Pelayo (1859-1912), en su obra Historia de los heterodoxos españoles, publicada entre 1880 y 1882 recoge: “La venida de Santiago a España no es de histórica evidencia (…) Realmente, la tradición de la venida de Santiago se remonta, por lo menos, al siglo VII, puesto que San Isidoro la consigna en el librillo “De ortu et obitu Patrum”, capítulos LXXI y LXXXI; y, aunque algunos dudan que esta obra sea suya, es indudable que pertenece a la época visigoda. Viene en pos el testimonio del oficio del misal que llaman Gótico o Muzárabe. (…) Temeridad sería negar la predicación de Santiago, pero tampoco es muy seguro el afirmarla. Desde el siglo XVI anda en tela de juicio (…) En cuanto a las tradiciones que se enlazan con la venida de Santiago, hay mayor inseguridad todavía, la del Pilar, en sus monumentos escritos, es relativamente moderna. En 1155, el obispo de Zaragoza, D. Pedro Librana, habla de un antiguo templo de la Virgen en esta ciudad, pero sin especificar cosa alguna” (5). Podemos entender que el propio Menéndez Pelayo, campeón del catolicismo, desde el rigor de su erudición histórica no tiene otra opción que cuestionar la tradición sobre Santiago el Mayor y tratar de dejarla en terreno de nadie: “temerario es negar, pero tampoco es seguro afirmarlo”.
Nacimiento del mito
El Profesor Klaus Herbers, catedrático de Historia medieval y Ciencias auxiliares, de la Universidad Erlangen-Núremberg, en Baviera, que coordinó el VI Congreso de Estudios Jacobeos celebrado en Santiago de Compostela en 2002, ha explicado muy didácticamente que el Camino de Santiago se articula en dos espacios, el hispano ligado a las señas de identidad común de los reinos cristianos en torno a “Santiago matamoros” y el europeo, que gira sobre el culto europeísta a Carlomagno y la leyenda de su peregrinación a Santiago referida en el “Pseudo-Turpín”, Libro IV del Liber Sancti Iacobi, que engrandeció los hechos heroicos del emperador franco. La narración recoge las leyendas carolingias, las tradiciones orales y los textos escritos sobre los héroes de gesta que, en la Edad Media, circulaban en Europa occidental y, más concretamente, por los caminos de peregrinación. El autor del Libro IV del «Calixtino» conoce las historias y canciones de gesta francesas que circulan por el Camino de Santiago durante los siglos XI y XII, tales como la célebre Chanson de Roland, la Chanson de Mainete, la Chanson de Aspremont o las de Ferragut, y relaciona a todos estos personajes con el culto a Santiago y la peregrinación a Compostela (6). Para Antonio Cortijo Ocaña, catedrático de Literatura e Historia de España en la Universidad de California, “la Crónica de Pseudo-Turpín se presenta como la obra del arzobispo Turpín, compañero de Carlomagno en su viaje a España en el siglo octavo. Sabemos que tal afirmación no puede ser verdad, tanto por lo que conocemos de dicho arzobispo como por la inclusión de personajes fantásticos (cristianos y musulmanes) en la obra” (7). Sin embargo, fue el Pseudo Turpín el que al vincular las figuras de Santiago y Carlomagno propicia su culto y atracción por toda Europa, el Profesor Herbers recoge del texto original la siguiente cita, que se propagaría por tradición oral por todos los rincones: “«[ ... ] Carlomagno [ ... ] vió en el cielo un camino de estrellas que empezaba en el mar de Frisia y se extendía [ ... ] hasta Galicia, en donde entonces se ocultaba, desconocido, el cuerpo del Santiago [ ... ] . Y mientras con gran interés pensaba esto, un caballero de apariencia espléndida [ ... ] se le apareció en un sueño [ ... ] diciéndole: [ ... ] Yo soy [ ... ] Santiago Apóstol [ ... ] cuyo cuerpo descansa ignorado en Galicia, todavía vergonzosamente oprimida por los sarracenos. [ ... ] Por lo cual te hago saber que [ ... ] el Señor [ ... ] te ha elegido entre todos para preparar mi camino y liberar mi tierra de manos de los musulmanes, y conseguir por ello una corona de gloria. El camino de estrellas que viste en el cielo significa que desde estas tierras hasta Galicia has de ir con un gran ejército a combatir a las pérfidas gentes paganas, y a liberar mi camino y mi tierra, y a visitar mi basílica y mi sarcófago. Y después de ti irán allí peregrinando todos los pueblos [ ... ]» (8) .
Peregrinaciones
Desde mediados del siglo X, y fundamentalmente en el siglo XI, debieron incrementarse las peregrinaciones hacia Santiago de Compostela. El primer peregrino documentado, debido a su importancia, fue Gotescalco, obispo de Le Puy-en-Velay (927-962), que al frente de una gran comitiva de caballeros, eclesiásticos, heraldos, pajes, soldados y sirvientes con sus acémilas, los años 950 y 951 hizo el camino de ida y vuelta a Santiago por el Camino Francés. “En su peregrinación visita el monasterio de San Martín de Albelda (La Rioja), fundado por el rey pamplonés Sancho Garcés I el año 924, donde encarga la copia del libro de San Ildefonso sobre La perpetua virginidad de María Santísima, que recoge a su regreso, por lo que sabemos que el camino de ida y vuelta lo hizo por la misma ruta” (9). Un trayecto que fue posible porque el citado rey pamplonés había conquistado Nájera y asegurado la ruta por La Rioja al Reino de León. Debe tenerse en cuenta que, tanto en los territorios galos, como en los hispanos, los caminos más utilizados seguían utilizando las antiguas calzadas romanas con alguna variante, y se evitaban los territorios más hostiles como el de los Bascones. Igualmente, se soslayaban las rutas próximas a la costa por las incursiones de saqueo de los vikingos (10).
Estella hija del Camino
Son relativamente más conocidas las motivaciones que llevaron al rey de Pamplona y Aragón Sancho Ramírez, tras desviar ligeramente el Camino de Santiago en Lizarra, junto al rio Ega, a otorgar en el año 1090 un fuero que favorecía a la población franca que allí se había establecido. El texto de referencia para estos hechos y para la historia de Navarra en la Edad Media es el de José María Lacarra (11). Sintetizando las causas se pueden enumerar:
· Una herencia política condiciona a Sancho Ramírez a buscar la alianza con el papado.
· Circunstancias anteriores fortalecidas por esa alianza refuerzan las relaciones con la Orden de Cluny, auténtica promotora de las peregrinaciones a Santiago.
· La pujanza de Castilla impide al Reino de Pamplona su expansión sobre los musulmanes, siendo entonces los peregrinos y el comercio una fuente fundamental de ingresos.
· Ese comercio es llevado a cabo por inmigrantes francos, que se constituyen en una nueva clase social de hombres libres.
· En este contexto nace Estella, en, por y para el Camino de Santiago.
Tanto es así que el "Codex Calixtinus" estimado, como la “primera guía turística europea" (12) en el siglo XII, dice: "Estella la bella, buen pan, excelente vino, mucha carne y pescado y toda clase de felicidad". Considerado el francés Aimeric Picaud el autor del Códice, que demuestra en otros capítulos una especial animadversión a los navarros, no hay duda de que, para él, Estella era una autentica colonia franca, donde el peregrino ultramontano debía encontrarse muy a gusto.
Apunta Clara Fernández-Ladreda que “los primeros pobladores francos se establecieron en la margen derecha del río Ega en un barrio dedicado a San Martín, organizado en torno a una calle, la Rúa de las Tiendas, que coincidía precisamente con el camino que seguían los peregrinos” (13).
Ángel Martín Duque, director del Departamento de Historia Medieval de la Universidad de Navarra, corrobora que, tanto Jaca como Estella, fueron reconocidos como enclaves sociales por la recién unida monarquía de Pamplona y Aragón, “consagrando el asentamiento espontáneo y estratégico de grupúsculos humanos especializados en la oferta de productos y servicios a los transeúntes y peregrinos”. Según afirma, “en 1076 había ya en Estella una colonia franca, de momento al servicio prácticamente exclusivo de los viandantes” (14). En otras de sus obras, dedicada exclusivamente a Estella, como primer burgo navarro, añade que para 1090, supuesto año de la fundación de Estella, por haberle sido otorgado el Fuero en esa fecha, “uno de los pioneros había arraigado hasta el punto de añadir a su nombre Bernerio, de clara filiación ultrapirenaica, el sobrenombre locativo de su burgo de adopción. Con dos socios de Puente la Reina, también francigenae, Bernerio de Estella disponía de capital suficiente para emprender la construcción de uno o varios molinos, con su canal, su presa y piscatoria y demás utillaje, junto al río Arga, en el paraje llamado molendina Turris, cedido por el arzobispo toledano Bernardo y el monasterio de Irache a cambio de la mitad de los rendimientos. El mismo Bernerio consta como testigo en varias escrituras estellesas hasta 1111, entre los prohombres de la primera generación de vecinos burgenses” (15).
Origen de los francos de Estella
Una de las cuestiones más debatidas en la historia de Estella es el origen de los francos que la poblaron. Hay varias teorías basadas en la proximidad geográfica. Unas señalan que en la antigua Septimania habitaban un número importante de visigodos que emigraban a los reinos hispanos (16). Otros, mantienen que los francos que poblaron Navarra en la Edad Media provenían de la Baja Navarra, actual Navarra francesa. (17) Pero estimamos que, a falta de otras pruebas documentales, la toponimia no confirma ninguna de estas tesis. Si los visigodos de la Septimania hubieran permanecido seis siglos sin integrarse en la población de Aquitania y Languedoc, al emigrar hubieran transmitido algún topónimo a Navarra. Pero dada la presencia escasa de visigodos del Reino de Toledo en la zona vasco-navarra, que siempre les fue hostil, y la posible confusión entre el origen de unos y de otros, nos parece indemostrable. Si esos mismos visigodos de la Septimania se hubieran integrado en la población francesa, podían ser considerados como tales. Por otra parte, si la procedencia era la Baja Navarra, su dialecto lingüístico correspondería al gascón. Gascones y vascones son todos vacos y por tanto su integración se hubiera producido sin las profundas diferencias que de hecho se marcaron. Algunos topónimos de Estella y diversos documentos de la época corresponden al romance occitano provenzal, y el mapa lingüístico de este dialecto no toca las fronteras de Navarra (18). Consideramos que este motivo, nos fuerza a buscar para los francos de Estella, orígenes más lejanos que la vertiente norte de los Pirineos.
En la Francia del siglo XI la escala inferior de su pirámide social estaba constituida por el campesinado: colonos y siervos. Aparte quedaba un reducido número de pequeños propietarios de alodios (heredades libres de toda sumisión señorial). Estos pequeños propietarios libres eran progresivamente sometidos por los señores feudales, bien a través de obligaciones gravosas como el servicio militar que les forzaba a ausentarse quedando yermas sus tierras, bien por multas por no asistir a los consejos municipales o si lo hacían, aumentando la frecuencia de las reuniones, y, en algunos casos la directa ocupación armada de sus tierras. Las regiones de difusión de estos alodios era Normandía, Bretaña, Aquitania y los condados de Blois, Maine, Anjou y Poitou (19).
Es preciso añadir además que durante los siglos XI y XII cada tres o cuatro años uno era de mala cosecha, y estas oscilaciones conducían directamente al hambre (20). No sería de extrañar que estos hombres libres, antes de perder parte de sus derechos en el colonato, decidieran emigrar a una tierra prometida y casi deshabitada, que eran los reinos cristianos de Hispania. El acceso más fácil se realizaba por el Camino de Santiago que entraba directamente en Navarra.
Le Puy y Estella
Una de las vías francesas a Santiago (21), destaca por sus connotaciones con Estella, se iniciaba en Puy en Velay, antigua Anicium, con tradiciones religiosas y peregrinas anteriores al cristianismo que fueron heredadas por este. La vía discurría por San Foy de Conques, las proximidades de Rocamadur, San Pedro de Moissac, Ostatabat, San Juan de Píe de Puerto, Roncesvalles, Pamplona, Puente La Reina y Estella.
Las relaciones de Puy en Velay con Estella son muy probables y fueron apuntadas en una ponencia de Pedro María Gutiérrez Eraso en el 94º Congrès National des Sociétés Savantes, Section d’Archéologie et d’Histoire de L’art, celebrado el Pau en 1969 (22). Siempre en el terreno de la hipótesis ya que no existen pruebas documentales, se aprecian las siguientes coincidencias.
LE PUY | ESTELLA |
· Santuario de Notre Dame du Puy | · Santuario de Nuestra Señora del Puy |
· Patrón San Andrés | · Patrón San Andrés |
· Iglesia de Saint Michel d’Arguille | · Iglesia de San Miguel Arcángel |
· Arquitectura similar catedral de Le Puy | · Iglesia de San Pedro de la Rua |
· Valle estrecho rodeado de montañas con desniveles que condicionan el urbanismo | · Valle estrecho rodeado de montañas con desniveles que condicionan el urbanismo |
· Curtición de cuero a base de zumaque con industria destacada | · Curtición de cuero a base de zumaque con industria destacada |
El zumaque, señala Gutiérrez Eraso, es una planta indígena de España, ¿cómo llegó a Velay?, posiblemente desde Estella.
Por otra parte, entre los oficios artesanos consolidados en Estella, según el Libro de los Fuegos de 1427, advertimos una serie de ellos con etimología occitana, tales como los de bastero, bolsero, mazonero, mercero, sastre, tondero y zerragero (23).
Hay oficios de etimología netamente francesa como painero, o topónimos del mismo origen: rua, Belmecher (24), calle del Chapitel, plaza de Bellviste.
Recapitulando, el origen de los francos de Estella es materia sumamente resbaladiza, pero las etimologías occitanas provenzales pueden delimitarnos el sector sudeste de Francia. Este dato nos coincide con la probable emigración de los propietarios de alodios de Aquitania. Las coincidencias aparentes con la zona de Velay, dan píe a suponer que, por lo menos un núcleo importante de estos francos provenía de esta región y zonas limítrofes de la ruta Podense.
A titulo puramente aproximativo, requeriría un estudio genealógico mucho más completo, aventuramos algunas posibles genealogías de los apellidos francos que aparecen en el Becerro de Irache (25):
· “Moretin” (Documento 101), puede proceder de Moretel, población francesa del valle de Isére.
· “Lemoges” (Documento 133), puede ser una alteración de e por i y corresponder a Limoges, población francesa próxima a Noblat en la ruta Lemovicense a Santiago.
· “Chartras” (Documento 178), otro posible cambio de a por e y corresponder a Chartres, ciudad francesa a orillas del Loira.
El marco de origen occitano provenzal sigue manteniéndose.
Nos queda, en relación con los francos de Estella otra faceta destacada, ver cuales eran sus cultos y devociones.
Con respecto a la Diócesis de Puy, que puede considerarse junto con la Orden de Cluny promotora en la organización de peregrinaciones a Santiago, aparte del ya citado viaje de su obispo Gotescalco en el año 951, las relaciones siguen manteniéndose y son cordiales y frecuentes. En 1063, Pierre, obispo de Puy, viaja a Hispania para participar en la consagración de San Isidoro de León (26). El recorrido de tan ilustre peregrino a través de la ruta Podense se realizó, como corresponde a su categoría, acompañado de un numeroso cortejo. Bien en estas expediciones o en otras individuales, algunos peregrinos renuncian a volver a su tierra, ya que miembros de una sociedad agraria donde la tierra es el valor primordial, se encuentran con reinos donde esa tierra es menos preciosa que los hombres necesarios para poblarla. En tiempos de la aparición de la virgen del Puy en Estella, año 1085, era obispo de Pamplona y consejero del rey Sancho Ramírez, Pierre d’Andouque (27), que procedía del Monasterio de Sainte Foy de Conques, también en la ruta Podense y próximo a Puy en Velay. Podemos suponer que con unos posibles pobladores de la región de Velay y un obispo de esa zona, no es de extrañar que surja la devoción, en un marco geográfico que le recordaba a su país, a la virgen del Puy, patrona milagrosa de ellos mismos y de sus mayores.
Yolanda Urrea considera que la aparición de la Virgen del Puy fue el acto propagandístico con el que los mercaderes francos pretendieron llamar la atención del monarca para que éste reconociera y protegiera su poblado y, también, para atraer a sus tiendas a los peregrinos que cruzaban el río Ega dos kilómetros más al sur y se dirigían a Irache sin pasar por Estella. “Para ello escenificaron la milagrosa aparición de una virgen que, además, su nombre coincidía con el de una de las más famosas y venerada en Le Puy en Velay región de la que procedían los primeros pobladores de Estella, cuya virgen e idioma importaron (durante cerca de cuatro siglos el occitano fue la lengua oficial de la ciudad, y, junto con el vascuence y el romance, una de las más habladas) (28).
En su estudio sobre el Santuario del Puy, Mercedes Osés y Toño Ros (29) indican: “los primeros pobladores francos se establecieron en la margen derecha del río Ega en un barrio dedicado a San Martín, organizado en torno a una calle, la Rúa de las Tiendas, que coincidía precisamente con el camino que seguían los peregrinos (…) La Virgen del Puy de la ciudad occitana de Puy en Velay era singular y su iglesia se había convertido en un gran centro de devoción y peregrinación para todo el sur de Francia. La palabra occitana Puy tiene una significación clara de monte o colina. Por eso, los francos del otro lado del Pirineo pudieron elegir el promontorio que había dominado la villa de Lizarra y donde había estado el antiguo castillo, como el lugar simbólico que supusiera la constatación del nuevo poder político que se instauraba en el valle de Lizarra”.
Aunque la tradición sitúa la aparición de la virgen del Puy en el 1085, la primera constancia documental es del año 1171. Osés y Ros, igualmente, recogen que “en una escritura D.Muza, hijo de Albofazán, judío de Tudela compra una viña en Estella, por 30 maravedíses lupinos a Don Bruno Cordela y su familia, obligándose a pagar diezmo a la Virgen del Puy”.
Por otra parte, la denominación de los primeros francos de Estella como “Francos de San Martín” ya que se reunían en la plaza de ese nombre, puede tener un doble origen. Existe un pueblo llamado Saint Martin de Valamas en las proximidades de Puy en Velay, pero también hay un Saint Martin en la Baja Navarra, territorio francés, a 11 kilómetros de Saint Jean Pied de Port. Ahora bien, el culto a San Andrés coincide con la devoción al mismo santo que se profesaba en la catedral de Puy en Velay. En la iglesia de San Pedro de la Rua, de Estella, cuya construcción en anterior al año 1147 (30), los capiteles 7 y 8 de la galería norte están dedicados al martirio de San Andrés. Es curioso, señala el Padre Lojendio, que, siendo estos capiteles por su talla de mediados del siglo XII, no aparezca hasta el siglo XIII, año 1270, la tradición de una reliquia de San Andrés, llevada a Estella por un obispo de Patrás que peregrinaba a Compostela y murió en este punto del Camino (31).
Igualmente, la iglesia de San Miguel Arcángel (siglo XII) tiene su correspondiente en la capital de Auvernia, Puy en Velay, denominándose allí Sant Michel d’Aiguille. Ambas iglesias en su construcción se asemejan a una fortaleza inexpugnable. La francesa levantada sobre el cono de un volcán extinguido, la estellesa en su fachada de la calle Zapatería, sobre un inmenso zócalo de sillares por el que serpentea una escalera que se inicia en la calle del Chapitel. Citando al historiador eclesiástico José Goñi Gaztambide, el catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense Javier Miguel Martínez de Aguirre, indica que “San Miguel se instituyó como la segunda parroquia de Estella, donde ya aparece mencionada expresamente en 1145 (…) con una arquitectura cisterciense relacionada con la escuela hispano-languedociana (…) está situada en un lugar alto como lo hace en el Mont Saint-Michel (tanto en el normando como en el de Cornualles) o en el famoso de Le Puy” (32).
La Comunidad de Grandmont, orden fundada por Esteban de Thiers en Auvernia en 1076, se estableció en la segunda mitad del siglo XII en la iglesia Santa María Jus del Castillo, de Estella (33). Otra relación con la región de Puy en Velay.
El primer hospital de Estella, realizado en el siglo XII, fue puesto bajo la protección de San Lázaro, titular de la catedral de Anicium (34).
Finalmente, el templo y albergue de Nuestra Señora de Rocamador, tiene su origen en un santuario del Alto Quercy, próximo a la ruta Podense. Punto desde el que se difundió el culto a las vírgenes negras de gran incidencia en toda la España jacobea, aunque concretamente las de Sangüesa y Estella no lo sean. La estructura de la iglesia de Rocamador corresponde al tercer cuarto del siglo XII (35). Arbeiza y Jimeno Jurio indican que esta iglesia junto con la de Santa María Jus del Castillo, deberían haber sido concebidas por arquitectos de la Alta Auvernia, dadas las grandes similitudes con el templo de Ydes, construido en la segunda mitad de siglo XI. Años más tarde, ya en el siglo XIII, Sancho el Fuerte donó al Rocamadur, de Francia, las pechas de la carnicería vieja de Estella y del molino de Villatuerta (36).
Referencias
1. MARTÍNEZ SEGURA, Pablo. 1981. La formación de la Ciudad de Estella (Estudio histórico). Inédito. 63 p. Accesible un ejemplar mecanografiado en la Biblioteca Local de Estella, Signatura: D-E 946.016"10" MAR. https://abarka.navarra.es/Record/119289
2. REDACCIÓN. 1981. “La formación de la ciudad de Estella”, en La Merindad Estellesa, Año 1, 2ª época, Nª 16, 21-11-1981. (8-9).
3. MARTÍNEZ SEGURA, Pablo. 2024. “Heterodoxia, sincretismo y curación en el Camino de Santiago” (versión en PDF, 27 p.), en blog Sanitikon, 20-10-2024. https://www.sanitikon.com/2024/10/heterodoxia-sincretismo-y-curacion-en.html
4. MARTÍN, José Luis. 1985. “Santiago: religión, comercio y política”, en AA.VV. El Camino de Santiago. Cuadernos Historia 16. Nº 88. 1985. (7 – 21).
5. MENÉNEZ PELAYO, Marcelino. Historia de los heterodoxos españoles. Edición digital basada en la de la Editorial Católica. Madrid. 1978., accesible en: https://www.cervantesvirtual.com/obra/historia-de-los-heterodoxos-espanoles/ Edición digital no paginada, aunque si estructurada en sus ocho libros y sus correspondientes capítulos. Para localizar las citas textuales que se incluyen utilizar la opción buscar, reproduciendo parte del texto, en el lector de PDF.
6. HERBERS, Klaus. (coord.). 2003, El Pseudo-Turpín. Lazo entre el Culto Jacobeo y el Culto de Carlomagno (Actas del VI Congreso Internacional de Estudios Jacobeos). Xerencia de Promoción do Camiño de Santiago. Consellería de Cultura, Comunicación Social y Turismo. Xunta de Galicia. 381 p. https://www.caminodesantiago.gal/osdam/filestore/1/9/3/0/7_3af98e1330ae972/19307_bec1ce390c519cd.p
7. CORTIJO OCAÑA, Antonio. 2015. Reseña de “Chronicle of Pseudo-Turpin. Edition and Translation by Kevin R. Poole. New York: Italica Press, 2014.ISBN: 978-1-59910-289-4. XLVIII +229 pgs.”, en eHumanista, Journal of Iberian Studies. Universidad de California, 29 (2015): 677-680. https://www.ehumanista.ucsb.edu/sites/secure.lsit.ucsb.edu.span.d7_eh/files/sitefiles/ehumanista/volume29/38%20ehum29.review.cortijo.poole.pdf
8. HERBERS, Klaus. 2003. “Carlomagno y Santiago dos mitos europeos”, en El Pseudo-Turpín. Lazo entre el Culto Jacobeo y el Culto de Carlomagno (Actas del VI Congreso Internacional de Estudios Jacobeos). Xerencia de Promoción do Camiño de Santiago. Consellería de Cultura, Comunicación Social y Turismo. Xunta de Galicia. 381 p. (68).
9. HERMOSO DE MENDOZA, Javier. 2012. “Tierra Estella y ciudad de Estella", en https://www.sasua.net/estella/articulo.asp?f=caminodesantiago (web visitada el 06-01-2026)
10. ABEL, G.M. “200 años de vikingos en la Península Ibérica”, en Historia – National Geographic. 03-01-2021, accesible en: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/200-anos-vikingos-peninsula-iberica_16011
11. LACARRA, José María. 1975. Historia del Reino de Navarra en la Edad Media. Pamplona. Caja de Ahorros de Navarra. 571 p. (pág. 169 y siguientes).
12. GOICOECHEA ARRONDO, Eusebio. 1978. El Camino de Santiago. León. Everest. 160 p (11).
13. FERNÁNDEZ-LADREDA AGUADÉ, Clara. 2005. “El Camino de Santiago en Navarra: Pamplona, Sangüesa y Estella”, en Los caminos de Santiago, arte, historia y literatura, (María del Carmen Lacarra Ducay, coord.). Zaragoza. Institución Fernando el Católico (CSIC). 327 p. (29- 62). https://ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/23/75/_ebook.pdf
14. MARTÍN DUQUE Ángel J. 1994. “El Camino de Santiago y la articulación del espacio navarro”, en El Camino de Santiago y la articulación del espacio hispánico (Actas de la XX Semana de Estudios Medievales de Estella, 26-30 de julio de 1993). Pamplona. Departamento de Educación y Cultura. Gobierno de Navarra. 383 p. (129-156). https://www.caminet.org/s/caminet/media/1426#lg=1&slide=0
15. MARTÍN DUQUE, Ángel J. 1990, “La fundación del primer burgo navarro. Estella”. Pamplona. Institución Príncipe de Viana. Gobierno de Navarra. (317- 327). https://binadi.navarra.es/opac/ficha.php?informatico=00012040
16. ROVIRA I VIRGILI, Antonio. 1924. Historia nacional de Cataluña. Barcelona. Patria. 9 vol. (Vol 3º - pág. 128).
17. CARRASCO PÉREZ, Juan. 1973. La población de Navarra en el siglo XIV. Pamplona. Universidad de Navarra. 703 p.
18. BEC, Pierre. 1978. La langue occitane. Paris. Press Universitaire de France. Col. Que sais je? 4ª ed. 128 p.
19. SAMARKIN, Vladimir Vasilievich. 1981. Geografía histórica de Europa occidental en la Edad Media. Traducción de Luis Carlos Nieto. Madrid. Akal. 258 p. (82).
20. SAMARKIN, Vladimir Vasilievich. Obra citada 19 (90).
21. HUIDOBRO Y SERNA, Luciano. 1951. Las peregrinaciones jacobeas. Madrid. Instituto de España. 3 vol. (Vol 1º, parte IV, pág. 72 y sig.)
22. GUTIÉRREZ ERASO, Pedro María. 1972. Los orígenes de la fundación de Estella: su posible relación con la ciudad de Puy en Velay. Separata del Bulletin Philologique et Historique, année 1965, extrait. Paris. Bibliothéque Nationale (519-528). Fue ponencia en el 94º Congrès National des Sociétés Savantes, Section d’Archéologie ey d’Histoire de L’art, celebrado el Pau en 1969.
23. Etimologías, algunas dudosas, de los oficios que aparecen en el Libro de los Fuegos de 1427 (Archivo Real y General de la Diputación Foral de Navarra, sin signatura).
24. Belmecher era uno de los tres castillos de Estella. Bel-belle. Mercher-seguro. Mercher, según el Diccionarie e’tymologique Larousse. Procede de triuwa (alemán treu-fiel). En definitiva Belmecher era “bello seguro”.
25. El Becerro de Irache es un manuscrito del siglo XVI que narra la vida y milagros de San Veremundo, monje benedictino que fue abad del monasterio de Santa María la Real de Irache entre 1052 y 1092. Existe un facsímil en el Archivo Real y General de la Diputación Foral de Navarra con la signatura 10/10-II.
26. DEFORNEAUX, Marcelin. 1949. Les françaises en Espagne aux XIº et XIIº. Paris. Presses Universitaires de France. 333 p. (68).
27. LACARRA, José María. Obra citada en 11, en pág. 187, señala que Pierre d’Andouque o de Rodez, también conocido en Navarra como Pedro de Roda, fue designado obispo de Pamplona en 1083.
28. URREA, Yolanda. 2004. “Virgen del Puy de Estella”, en Estella-info. (web visitada el 02-01-2026) http://yolandaurrea.estella.info/estella/articulo.asp?f=elpuy&n=El+Puy
29. OSÉS URRICELQUI, Mercedes y ROS ZUASTI, Toño. 2017. “El Santuario del Puy: arte e historia”, en Montes y valles. Santuarios en Tierra Estella (Román Felones Morrás, coord.). Pamplona. Editan Cofradía de Nuestra Señora del Puy de Estella, Cofradía de Nuestra Señora de Codés y Cofradía de San Gregorio Ostiense. 104 p. (40-51).
30. LOJENDIO, Luis María de O.S.B. 1980. “Navarra”, Vol. 7º de La España románica. Madrid. Encuentro. 440 p. (317).
31. GUTIÉRERZ ERASO, Pedro María, 1977. Estella monumental. Pamplona. Diputación Foral de Navarra. Colección Temas de Cultura Popular, Nº 68. 32 p. (15).
32. MARTINEZ DE AGUIRRE, Javier Miguel. 1984. La portada de San Miguel de Estella. Estudio Iconologíco. Revista Príncipe de Viana, Pamplona Institución Príncipe de Viana. Gobierno de Navarra, Año nº 45, Nº 173, págs. 439-462. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1571
33. GUTIÉRERZ ERASO, Pedro María. Obra citada en 31, pág. 21.
34. NUÑEZ DE CEPEDA ORTEGA, Marcelino. 1940. La beneficencia en Navarra a través de los siglos. Pamplona. Escuelas Profesionales Salesianas. 488 p.
35. ARBEIZA, Teófilo y JIMENO JURIO, José María. 1979. Rocamador. Pamplona. Diputación Foral de Navarra. Colección Temas de Cultura Popular, Nº 82. 32 p. (21.)
36. Sobre el año de construcción de la iglesia de Rocamadur, de Estella, existe una controversia que Arbaiza y Jimeno Jurio señalan en su obra citada en 35. Para el Profesor Lacarra, obra citada en 11, el año de construcción coincide con el de la donación de Sancho el Fuerte, 1201, y la iglesia se levantó sobre el solar de la carnicería vieja. Para ellos, la existencia del templo es anterior en función del análisis estilístico de la cabecera románica que se conserva.


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